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¡Finalmente tuve un final feliz!

Por: Santiago Botero, CEO Finsocial. Es muy inusual ver la palabra “feliz” en un artículo sobre Covid-19. Sin embargo, lo que me refiero aquí es a la forma en que…

Por: Santiago Botero, CEO Finsocial.

Es muy inusual ver la palabra “feliz” en un artículo sobre Covid-19. Sin embargo, lo que me refiero aquí es a la forma en que Finsocial, nuestra empresa fintech dedicada al crédito al consumo y a los préstamos a plazos, fue capaz de transformar un año catastrófico como 2020, en una oportunidad de enriquecimiento, confianza y crecimiento general.

Estoy dispuesto a apostar cualquier cantidad de dinero, que en la mañana del 1 de enero de 2020, nadie en este mundo —o al menos este hemisferio— hubiera imaginado lo que sucedería en los meses siguientes. Sin embargo, a principios de marzo ya habíamos sido confinados en nuestros hogares en casi todos los países del continente americano. En Colombia, ninguno de los analistas, gurús o servidores públicos podría haber anticipado cómo esta medida, aunque sea necesaria, terminaría durando un total de seis meses.

Poco después de que el confinamiento obligatorio había comenzado, nos quedamos perplejos por la vista de plazas vacías, avenidas desoladas en pequeñas y grandes ciudades de todo el mundo, así como las imágenes recurrentes de calles vacías que se transmitían en la televisión, muy similares a las de ‘The Walking Dead’. Tuvimos que ver cómo crecían montones de ataúdes en las zonas densamente pobladas, mientras nos enfrentamos mentalmente al dilema ético de cuyas vidas salvar y por qué cuando las ICUs regionales comenzaron a colapsar.

Los perturbadores encabezados abarcaron todo el espectro de desastres: cierre repentino y abrupto de fábricas, tasas de desempleo que se disparan tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, precios desplomados de los activos; Y al igual que una deja vú del Lunes Negro de 1987, las pantallas de Bloomberg mostraron un pronóstico bleek para el futuro petróleo: precios negativos por primera vez en la historia, las autoridades monetarias comenzaron a anunciar políticas expansionarias sin precedentes y desesperadas, al tiempo que aludían a un aumento aterrador de la pobreza y la desigualdad en países como Colombia.

Lee este artículo completo en: Finally I Had My Happy Ending! | ReVista (harvard.edu). 

 

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